domingo, 23 de junio de 2013

¿Y qué coño hago yo ahora? Después de acostumbrarme a ti, como puedes decirme que ya no estarás, que todo ha cambiado por la distancia, cómo me tengo que tomar eso. No sé ni por donde empezar para decirte todo lo que te voy a echar de menos, todo lo que me harás falta todos los días, lo mucho que me costará acostumbrarme a tu ausencia.

Ya han pasado dos años desde tu ausencia, y aún te echo de menos.

sábado, 2 de febrero de 2013

¿Cómo pasar una buena tarde?

Noen ganger gaar det? Noen ganger gaar det opp. Det som faar deg gjennom alt, er viten om at om du faller eller staar paa topp, har du vennene dine, norske eller spanske, rett ved siden av deg








Simplemente con tener unas amigas locas como ellas vale. Resumiendo la tarde, hacer magdalenas en casa no está bien, pero si es divertido y entretenido. No hay cosa mejor. La compañía de ellas 3 y unas magdalenas caseras, junto a unas cuantas locuras y unas muchas risas. Que tardes así son inolvidables y que gracias.







lunes, 10 de diciembre de 2012

In love


Un día Mónica se despertó temprano y bajó las escaleras de dos en dos, como cuando era pequeña, y se preparó el desayuno. Cogió la taza de leche con cola cao y fue al jardín donde se sentó en la mesa y bebió a sorbitos el cola cao. En el momento en que dejó la taza en la mesa apareció su gato. -Hay que decir que Mónica tenía un gato precioso, se llamaba Señor Bigotitos, era de pelaje largo y tenía unos ojos verdosos muy llamativos y era de color marrón suave con una mancha de marrón oscuro en la pata delantera derecha.-  El gato le saltó encima y empezó a lamerle la cara y ella estaba encantada, era el saludo mutuo.
Pasaron unos diez minutos y apareció su madre, la besó en la frente y le dijo un efusivo
 -¡Buenos días!-

Ella simplemente respondió un –hola mami-

Mónica se levantó y se subió a su habitación donde se puso a escuchar música suave mientras estaba tumbada en la cama con la cabeza colgando para abajo y las piernas apoyadas en la pared. Pasó un buen rato sin hacer nada y de repente le empezó a vibrar el móvil. Lo cogió sin mirar y dijo un agotado -¿Sí?- A través del teléfono sólo se escuchaba la respiración de alguien, como si acabara de hacer ejercicio. Justo cuando iba a colgar él dice un –Bonita, que estoy abajo en la playa, que he salido a correr, sal, quiero verte- y colgó.

Ella salió rápido al balcón y ahí le vio. Él estaba tumbado en la arena, con la cabeza tapada por una camiseta sudada. Ella se vistió deprisa y salió corriendo hacia la playa.
Su casa daba a la playa, Mónica vivía con sus padres y su hermano mayor. Eran ricos, sus padres montaron un buffet de abogados y les iba muy bien. Su hermano tiene 20 años y está estudiando arquitectura, ella está estudiando Filología inglesa en la Universidad de Madrid.- Mientras iba hacia la playa estaba pensando en todos los momentos que había pasado con él. Se conocían desde pequeños, sus padres eran íntimos y casi siempre pasaban las vacaciones juntos en el pueblo de los padres de él.  Él a decir verdad no era un chico fácil de querer, ya que muchas veces se cerraba en banda y era imposible tener una conversación decente con él, pero en este último año, se han hecho cada vez más y más amigos y eran inseparables. El acercamiento provocó que el muro protector que él había creado ya no existiera entre ellos.

Mónica al llegar a la playa se acercó a él y se tiró encima, le quitó la camiseta de la cara y le dio un beso con ganas en la boca. Se levantó y se sentó a su lado, donde no paraba de mirar la gente pasar, él se levantó y la miró a los ojos, esos ojos verdes que le volvían loco desde hacía años. Y más aún desde el día en el que a su madre le dejó de latir corazón. Su madre era tan buena persona, era una de esas mujeres a las que les encantaba pasar el tiempo en casa, con su familia y él estaba muy unido a ella.

-Dime, qué está maquinando esa cabecita tuya en estos momentos- dijo ella mientras le acariciaba la barbita de 3 días.
-No sé, es que estoy pensando en que eres alguien esencial, y quiero que lo sepas, que estaré aquí siempre- dijo Hugo.

-Lo sé, y yo, pero no pensemos en esas cosas, todo puede arreglarse, verás como sale bien y el año que viene estaremos juntos en la uni-dijo cogiéndole de las manos.

Se levantaron de la arena y se fueron caminando a un ritmo muy lento, e iban sin pronunciar ni una palabra, les encantaba el silencio sofocado por las olas y por las gaviotas. Cuando llegaron al sitio de las rocas donde la última noche de verano del año pasado estuvieron haciendo el amor se cogieron de la mano y se sentaron en la orilla del mar.

-Me encanta estar así contigo, es algo tan reconfortante tenerte aquí para todo-le dijo ella mientras se pasaba el dedo por un mechón de pelo.

-Y a mí, pero sabes, no dejo de pensar en que todo va a cambiar, me voy a tener que mudar y no nos vamos a ver más-se notaba que en su voz tenía un dolor y una agonía que le superaba.

-Que no pasa nada, que voy a verte, aparte, Madrid tampoco está tan lejos de Zaragoza, podré visitarte cuando tenga libre los fines de semana, y tú también podrás venir a verme-le dijo como suplicando que se tranquilizara.

-Que no es así Mónica, sabes perfectamente que todo esto acabará, y mira, si es así, quiero decirte que quiero aprovechar el verano contigo, que aún nos quedan dos meses-

-Vamos a comer algo y esta tarde nos vamos con las motos a dar una vuelta ¿va?-

-Sí, venga, que se nos hace tarde-

Estaban casi llegando a la casa de Mónica cuando apareció el padre de ella, este era un hombre muy serio, aunque siempre era amable con Hugo y con todos en general. Les dijo que se fueran a comer por ahí, que iban a ir unos hombres de negocios y era mejor así. Mónica cogió dinero y se fueron al primer restaurante que encontraron. Al acabar de comer se fueron a casa, más o menos a eso de las cinco de la tarde, él se fue a ducharse, y ella fue a por la moto a su casa. Llegó a casa de Hugo, dejó la moto aparcada en frente y entró como siempre por la puerta trasera y subió a su habitación donde le pilló justo cuando estaba saliendo de la ducha. Se puso a vestirse mientras ella se tumbó en la cama y miraba el techo que hacía 3 veranos decoraron juntos con fotos, dibujos, poemas. Cuando terminó de ponerse los pantalones se tiró encima de ella y le empezó a besar el cuello y fue bajando hasta llegar a sus senos, cuando ella le paró en seco y le dijo que no, que estaba el padre de él abajo y que era mejor irse ya.

-Vamos, que quiero ir a dar una vuelta, pararemos en la playa de siempre- dijo ella sin darle importancia de que él lo que deseaba era estar con ella bajo las sábanas.

-Venga, vale- dijo mientras le daba un beso en la nuca.

Bajaron corriendo las escaleras y salieron por la puerta trasera, se montaron en las motos y se fueron carretera arriba hacia la montaña que rodeaba la playa. Casi llegando a la bajada de la montaña por la otra parte fueron frenando, y se pararon en un aparcamiento al lado del acantilado y se pusieron a observar desde arriba todo lo que les rodeaba. Les encantaba subir hasta allí en días de verano para disfrutar del paisaje, pero hasta ahora nunca había llevado cámara. Mónica sacó su cámara de la mochila y se pusieron juntos y se echaron una foto. Guardaron la cámara y siguieron bajando hasta llegar a ‘su playa’. Dejaron las motos y bajaron andando, llegaron a la arena y extendieron una toalla enorme, que cabían perfectamente los dos y se tumbaron contemplando como atardecía.

-Mónica, nos fugamos juntos, vamos a desaparecer, sería todo perfecto, tú, yo y el mundo-

-Sabes que me encantaría, pero no es posible-le dio un beso como si necesitara sus labios.

Él se tumbo encima de ella y le empezó a dar besos por todos lados, empezando por el cuello hasta llegar al ombligo. No le quedaba mucho tiempo de divertirse por aquí, y todo el tiempo lo quería pasar con ella. Le quitó la camiseta y se quedó embobada mirando su cuerpo musculoso y mascullo entre dientes un –te quiero- que casi se entendió. Le resultaba tan extraño estar así con él, eran amigos, desde pequeños, eran casi hermanos y se le hacía raro tener ese deseo de él, de necesitar su cuerpo.
Mientras le quitaba la camisa, ella no dejaba de agarrarle el pelo. Se fundieron en besos y caricias hasta acabar completamente desnudos. Él empezó muy lento, era su segunda vez y no quería hacerle daño, mientras lo hacían le susurraba como el viento te quieros al oído. Al acabar ella en vez de ponerse su ropa, se puso el bikini y la camiseta de Hugo. Se quedaron viendo las estrellas, se durmieron abrazados hasta el amanecer, cuando se despertaron se fueron a casa de Mónica. Dejaron las motos en el garaje y subieron a la habitación, donde él ya tenía su propio pijama guardado en el armario de ella. Se metieron en la cama y durmieron abrazados.

A la mañana siguiente cuando Mónica se despertó Hugo no estaba. Así que se levantó y se fue a duchar, bajó en albornoz a desayunar y se lo encontró desayunando con su padre, en la cocina, como si no hubiese pasado nada.

En realidad tampoco pasaba mucho, sus padres sabían que él dormía muchas veces en casa, pero aún así le 
parecía raro verles tan bien.

-Buenos días dormilona- dijo Manuel

-Buenos días papá, buenos días Hugo-

-Hola bicho-dijo Hugo con una sonrisa de oreja a oreja.

-¿Qué quieres desayunar?-le preguntó Manuel

-No sé, ya me haré yo unas tostadas. ¿Has hecho zumo papá?-

-No cariño, no he tenido tiempo. Hugo, se lo puedes hacer que me tengo que ir-dijo mientras salía por la puerta después de darle un beso en la frente a su hija.
Mónica se acercó a Hugo y le dio un beso, él la agarró de la cintura y la abrazó fuerte.

-¿Qué hacemos hoy? ¿Otra vez motos o hacemos mañana de piscina?-

-No sé, qué te apetece a ti, en verdad prefiero quedarme por aquí por si mi padre me necesita- dijo Hugo con desgana.

-Vale, pues subo arriba y me visto y nos vamos a dar una vuelta, ¿vale?-
Mientras ella se cambiaba él estaba pensando una forma bonita de decirle que se iba mañana, que a su padre la había adelantado el vuelo y tenían que irse.
Mónica bajó y se encontró que Hugo estaba sentado en el sofá, con las manos sujetándose la cabeza y moviendo el pie derecho nerviosamente.

-¿Qué ocurre?- preguntó nada más verle.

-Tengo que contarte algo, me voy mañana, bueno, esta madrugada. Lo siento, mi padre me ha llamado esta mañana a las 10 y me ha dicho que le han adelantado todo, y que empieza desde agosto y el vuelo lo tenemos mañana- se lo soltó todo de golpe, no quería seguir guardando nada.

Se sentó a su lado y le dijo –Pero tú puedes irte después, a principios de septiembre, tú padre no te necesita ahí para nada, estará trabajando-

-No es tan fácil, me necesita, la mudanza será dura y con su dolor de espalda y todo. Aparte tengo que buscar universidad, él no puede pagarme ninguna fuera y tendré que buscar algo que me convenza y que sea económicamente asequible-

-Sabes que el dinero no es problema Hugo, por favor, por lo menos una semana más, aún no me he hecho a la idea de no verte por aquí, y menos en todo el verano-

-Lo siento. Me tengo que ir a preparar todo el equipaje, que vienen a despedirse de nosotros esta noche mis tías y mis amigos, ven tú también por favor-

-No lo sé…- Le dio un beso en la mejilla y se fue arriba.

Hugo se marchó en moto y ella subió arriba donde no paraba de observar la foto del día anterior.
Pasaron las horas, ya era de noche, eran las doce y en menos de cinco horas su novio, su mejor amigo, su todo se iba a marchar y ella no había sido capaz de ir a despedirse.
Se vistió rápidamente y salió hacia su casa en moto. La dejó a una manzana de su casa para que él no supiera que iba a ir. Entró como siempre por la puerta trasera, subió a la habitación sin hacer ruido y entró. Él estaba despierto, observando las fotos del techo y cuando la vio aparecer se le iluminó la cara. 

Se levantó de un salto y fue hacia ella, donde la cogió en brazos y la besó.
No dijeron nada, las palabras se las llevaba el viento y no querían despedirse, no había llegado el momento de hacerlo aún, solo era un hasta luego.
A las cinco de la mañana salía el vuelo, así que ella a las cuatro menos algo se fue, cuando estaba bajando las escaleras él la agarró de la mano y le dijo 
-Te quiero, recuérdalo, y siempre cuando quieras puedes venir a verme-.
Ella simplemente le respondió un te quiero y se marchó.

Pasaron dos semanas y él ya había encontrado una buena universidad y ella empezó a trabajar en un chiringuito de la playa para no tener tanto tiempo libre.

-Abriendo Messenger-
Hugo: Hola bonita.
Mónica: Hola cariño, ¿qué tal todo por Madrid?
Hugo: Pues bien, ya estamos completamente instalados y el piso está muy bien, tenemos tres habitaciones y la mía es la más grande, mi padre me la ha dejado a mí, y tú, qué tal?
Mónica: La habitación más grande, pero que suerte tienes ;) Pues bien, estoy trabajando en un chiringuito de la playa para no tener tanto tiempo libre y matar las horas.
Hugo: Trabajando, y te dejan tus padres? Pues sabes, he colgado todas las fotos, sólo me falta la del día antes de irme, así que ya me la estás trayendo.
Mónica: Sí, si me dejan, no estaban muy de acuerdo, pero al final cedieron. Y la foto, pues he pensando en ir a verte, qué te parece? Igual cojo algún billete de avión para este fin de semana, me deja tu padre quedarme ahí hasta septiembre?
Hugo: No lo sé y ni me importa, cuando quieras venir, me dices y voy a buscarte al aeropuerto. Bueno, me voy, mañana hablamos, te quiero.

No le dio tiempo a contestarle un ‘yo también’ y tampoco le pudo decir que el billete ya estaba cogido y que era para mañana.

Al acabar la conversación con él, se fue a comprarle un regalo con su mejor amiga Roberta, que estaba encantada de que se fuera a visitarlo. Se fueron juntas en autobús al centro comercial y encargaron un cuadro grande con la primera y la del último día de ellos dos. La primera era de cuando tenían dos añicos y estaban los dos agarrados de la mano comiendo cada uno un helado, él de chocolate y ella de vainilla. Ella llevaba un vestido rosa y él iba con una camiseta muy llamativa a rayas de diferentes colores. Era como si debían estar juntos. Se entendían, se querían, sabían perfectamente cómo era la otra persona, cómo iba a reaccionar en determinadas situaciones, sabían todo uno del otro.

Dieron una vuelta por el centro comercial hasta que estuviera listo el cuadro. Roberta no callaba en que ella debía comprarse algo muy sexy y provocador para las noches que pasar con Hugo. Mónica seguía diciendo que no hacía falta, pero al final acabó comprándolo, era un conjunto de lencería muy fina, de color negro y que no dejaba mucho a la imaginación y era perfecto. A Hugo siempre le encantó que Mónica fuera discreta, pero a la vez que supiera destacar sus armas de mujer. Él siempre le decía que era la mujer perfecta, ella era alta, pelo castaño clarito, unos ojos verdes que enamoran y unas pecas muy suyas. Mientras él la veía así, ella se veía una chica corriente, una chica más, pero no se daba cuenta de que para Hugo ella era única y nada corriente.
Eran casi las nueve de la noche y fueron a recoger el cuadro. Lo envolvieron y se fueron a casa, pero esta vez vino el padre de Mónica a por ellas, ya que el cuadro si iban en el autobús tenía peligro de romperse y más a esas horas que estaba el autobús lleno.

Llegaron a casa y cenaron una pizza de jamón y queso viendo la película de ‘Pretty Woman’ que tanto les encantaba a las dos.
Roberta esa noche se quedaba en casa de Mónica a dormir, y así la ayudaba a hacerse la maleta. Eran ya las cuatro de la madrugada y Mónica seguía dando vueltas en la cama pensando en el día que iba a pasar mañana.
A las 9 se despertaron las dos y se fueron a desayunar, los padres de Mónica ya se había ido a trabajar y ellas tenían la casa para ellas solas. Se quedaron en el salón desayunando unas tostadas mientras hablaban. Mónica que estaba muy nerviosa no paraba de mover la pierna derecha.

-Tranquilízate, cuando estés en Madrid le llamas y le dices que estás en el aeropuerto y que si puede ir a buscarte, o si no te vas en taxi y así una sorpresa mayor- Dijo Roberta para tranquilizarla, pero lo único que hacía ella era ponerse más nerviosa pensando en que igual no venía a por ella, o no estaba en casa.-

-¿Y si no está?- Dijo Mónica mirando al suelo con cara larga.

-Pero por qué piensas eso, llevas con él toda la vida, y lleváis saliendo más de un año. Aparte él estará deseando saber que vas a verle y qué vais a pasar tiempo juntos-

-Pero que eso tú no lo sabes, y si él ha cambiado en estas dos semanas-

-Que las personas no cambian de un día para otro y más sabiendo cómo es Hugo, que él te adora-

-Bueno, dejémoslo, que no vamos a llegar a nada-

Se quedaron en silencio viendo la televisión hasta que Roberta le dijo que ella se debía ir, y que volvía más tarde, antes de que se fuera al aeropuerto para despedirse. Y le recordó que debía mandarle una postal con una carta contándole todo. Le dio un abrazo fuerte y se fue.
Mónica ya había acabado todo y estaba esperando a que dieran las siete de la tarde e irse para el aeropuerto.

Llegaron sus padres, y Roberta se despidió de ella con lágrimas en los ojos.
Al llegar al aeropuerto sus padres esperaron hasta que ella pasó el control de seguridad y se fueron a mirar como embarcaba. Ella les saludo con la mano y les mandó un beso.

Se subió al avión y en una hora y media ya estaba pisando tierra en Madrid.
Salió y rápidamente llamó a Hugo. Habló con él diez minutos y él le dijo que le esperase en la entrada, donde los taxis. Ella salió y estuvo diez minutos esperando, y mientras esperaba llamó a su madre para decirle que había llegado bien y le mandó un mensaje a Roberta. Él se bajó de un coche negro y fue corriendo a abrazarla y le dio un beso muy apasionadamente, la ayudó a meter todas las maletas dentro y su regalo y se fueron. Él durante el trayecto le estuvo diciendo que cómo no le había dicho que iba a venir a verle, que hubiera venido a esperarla, que estaba la casa revuelta. Y mil cosas más y ella sólo podía pensar en que ya estaba ahí y no sabía cómo sentirse. Él al darse cuenta de que ella estaba más callada que de costumbre le preguntó: -qué te pasa, por qué estás tan callada- y ella casi sin dejarle a él terminar le dijo: -pues porque estoy aquí contigo, porque sin pensarlo he cogido el primer vuelo hacía aquí y no sé, estoy aún nerviosa, de saber cómo sale esto, porque aún no hemos decidido que vamos a hacer, si seguimos juntos o no, si seremos capaces de tener una relación a distancia.- Como ya estaban aparcando en el garaje él le cogió la cabeza entre las manos y le dijo que se estuviera tranquila, que todo iba a salir bien y la beso y al darle un abrazo le susurro un te quiero al oído que ella tanto echaba de menos.

Ella ya se sentía más tranquila, con más ganas de estar con él que nunca. Subieron arriba y al entrar en su habitación ella se quedó muy sorprendida. Hugo tenía una habitación preciosa, el techo era de color blanco, pero él había dibujado una playa rocosa y había contado su historia con las fotos. Tenía una pared negra que es donde estaba la cama y ahí tenía una frase de un poema que a él siempre le recordó a su madre. Y las demás paredes eran blancas sin decorar.

Se tumbaron en la cama y se abrazaron. Ella le empezó a hacer caricias por todo el cuello y a él se le empezó a erizar el pelo de los brazos. Mónica se puso de rodillas por encima de él y le empezó a besar el cuello, él la cogió y la tumbó suavemente en la cama y se puso encima. Le quitó la camiseta y le besó hasta llegar al ombligo donde se paró y la miro como preguntando si podía seguir más abajo. Ella le agarro del pelo como indicando que bajara más. Le desabrochó el pantalón y se lo bajó mientras le daba besos por las piernas. Mientras ella seguía en bragas y sujetador, él se desnudó y se echo encima de ella. Acabaron haciendo el amor como nunca. A ella le encantaba la dulzura con la que él la trataba, con el cariño que la abrazaba mientras estaba dentro de ella, con la complicidad y a la vez con una fuerza explosiva que la dejaba llegando al cielo solo con tenerlo a él.

-Todo eso era tan maravilloso-pensó Mónica.
Hacia mucho tiempo que no había pasado un día tan increíble como ese.  Esa misma noche, durmieron juntos abrazados, y hablaron de que igual ella pedía el traslado a la universidad de Madrid.

Continuará...


domingo, 9 de diciembre de 2012

Un día en el hielo

Yo creo que no hay mucho que decir, que fue un día más que genial. Entre risas, canciones y bailes de ellas dos (Marianne & Mónica) todo fue muy bien. 
Situación: Llegamos a la pista, empezamos a cogerle el truco a eso de ir con patines, vi al monitor de pista y me enamoré. De ahí, cada vez que él salía a pista y pasaba por al lado de nosotras yo estaba a punto de comerme el suelo. Una de esas veces, como no, me caí de culo. Él, como no, vino a ayudarme y me dijo '¿Quieres que te ayude?' y yo le solté un rotundo '¡NO!' Pero aun así, se quedó ahí y me dio la mano para levantarme, que si no fuera por él, seguiría en el suelo riéndome y congelándome el culo. Pues eso, que tenemos que volver para preguntarle cómo se llama. 
Y que entre nosotras, una tarde así, tendrá que volver a repetirse, pero esta vez sin caída, por favor.



Marianne: de lo poco que te conozco, sé que eres una persona muuuuy grande, y que este año será aún más irrepetible e inigualable porque estarás tú aquí.
Mónica: mi cat personal, que ya sabes todo, y que gracias por estar ahí.

Os quiero chicas! <3

martes, 27 de noviembre de 2012

Doblele



Y creo que ya sabes todo lo que significas para mí, pero para que no se te olvide te lo recuerdo.
Eres una persona muy importante, que a pesar de los años has seguido estando ahí, sin distanciarte.
Son ya seis pedazos años a tu lado, quien dice casi nada, pero bastante tiempo para poder conocernos y querernos como si hubiéramos sido amigas desde siempre.
Que lo que un día empezó, espero que no se acabe, que aunque todo tenga fin y nada sea para siempre, esto será lo más parecido a un 'para siempre' que queremos tener.
Y es que no voy a poner todo lo que hemos vivido, porque es algo nuestro, que han sido buenos y malos momentos, pero hemos intentado superarlos juntas.
Y sí, seguiremos cometiendo errores, y seguiremos cayendo por la misma piedra.
Pero que aún así, seguiremos hacia adelante, sin duda alguna luchando.
Que tenemos a ese 'chico' especial, que aunque no queramos admitirlo a las demás personas, entre nosotras sabemos que siempre será el chico que nos acelerará el corazón y nos podrá nerviosas.
Que has sido más que una amiga, has sido como mi pequeño 'Pepito Grillo' personal, que ha intentado ayudarme siempre que he ido a tomar una mala elección.

Y que hoy por hoy, espero que sigas siendo todo para mí. Y que en mi corazón, un trozo ya tiene tu nombre, ya sabes que has dejado huella bichin.
Y poco más por decir, que te quiero, mucho. <3 nbsp="nbsp">
Déjame enseñarte que juntas podemos volar sin quitar los pies del suelo.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Él

Y es que me revienta que seas tan pasota, que no seas capaz de decir de verdad lo que piensas. Que sé que no soy perfecta, que no soy de las más guapas ni de las más delgadas, pero un día fui capaz de hacerte feliz, déjame intentar hacerlo de nuevo.
Que no esperes tampoco que vuelva a hacer la locura de al segundo día tirarme a tus brazos y hacerlo locamente. Que ya me fallaste una vez, no me apetece para nada volver a sufrir. Y sí, sé perfectamente que tú eres diferente, pero no hagas que por eso te deje de querer, porque antes eso era lo que más me encantaba de ti. Y también tienes que saber que por muy indecisa que sea es porqué tú sólo quieres una cosa, y yo quiero todas las cosas contigo. Me encantaría volver a leer uno de tus 'te quiero' al despedirte antes de ir a dormir.

domingo, 12 de junio de 2011

Echh ♥



Y no sé como decirlo, pero este año no hubiera sido lo mismo sin ella. Porque su risa me hacia ser feliz aunque quisiera estar llorando, porque sabía alegrarme con solo una mirada y porque con pasar el recreo con ella podía soportar otras tres horas más en clase.



No sé si hubiera sido lo mismo o no, pero se que gracias a ella he conseguido mejorar y ser
más fuerte, me ha echo enfrentarme a mis miedos, bueno, a algunos...Y se que ella estará aunque a veces me saque de mis casillas, como yo a ella..
Pero se que por mucho que discutamos, sin decirnos nada lo arreglamos.



Y no sé que más decirte que no sepas, después de tener que soportarme un año entero estoy segura de que ya sabes todo y más sobre mi :)

En fin, Echh, que después de todo se te ha cogido mucho cariño y que espero que no cambie muchas cosas, que me lo he pasado genial contigo :D


Te quiero cosa fea